
El aleteo de los volantes y afiches ajados sobrevuela las calles ya solitarias. La tormenta del duelo va arreciando, y los primeros en salir a la palestra son los buitres, no en búsqueda de El Cadáver, que regresó a la tierra en su tierra, sino a rondar los cielos en torno a la Bestia que presumen herida y agonizante. Una vez más en la Historia Argentina será ése el campo de batalla…
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