Perón, los montoneros y el Ejército Rojo

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¡Qué viejo zorro ese Perón! Cuanto más uno conoce de nuestra historia, de su historia, de “sus trabajos y sus días”, mayor es la fascinación, más inagotable aparece el personaje, más se multiplican sus pliegues, los entresijos de sus lecturas. Y eso que soy de la generación que no lo “conoció” vivo. Vale decir, nací en el 72’, por tanto no llegué a vivir lo que era la Argentina, y todo lo que era pensable en esa Argentina, con un Perón vivo.

A los viejos textos inagotables, que siempre tienen preguntas para formular, para poner a prueba las certezas contemporáneas, se los suele llamar clásicos. Cómo se lo llama a un tipo como Perón, que siempre va a tener oscuridades, interrogantes que lo serán hasta el final de los tiempos, un tipo que admite ser releído –en texto, alocución y actos- incontables veces para siempre encontrar preguntas –sobre todo enseñanzas- para la política –el quehacer politico- del presente. Sin dudas un clásico, en un sentido distinto al usual, pero clásico sin duda.

El año pasado, en medio del malhadado conflicto de la 125, por canal 7 pasaron -a lo largo de 2 o 3 días- la película / entrevista que le hiciera Fernando Solanas: Actualización política y doctrinaria para la toma del poder. Cacho de enrtevista. Donde el viejovizcachismo de Perón alcanza alturas jamás vistas en nuestra historia (quizá el único paralelo que se me ocurre es la Carta de la Hacienda de Figueroa, de Rosas a Faundo).

Para lo que voy a comentar, aclaro, no fui a leer el texto, ni a buscar la peli para contrastar las exactas palabras con lo que escuché y pensé. Este no es un lugar para el trabajo de archivo ni la cita ultraprecisa.

En fin, la cuestión es que a la peli no la ví nunca completa. Leí el texto de la entrevista, hace mucho, tanto que lo que me llamó la atención el año pasado por tele ni lo había registrado en esa vieja, primera y única lectura.

Paciencia, voy a apuntar una cuestión muy trascendentalísima para entender la relación entre Perón y los Montoneros, ah, y el Ejército Rojo.

Entonces, el año pasado, con una antena que sintonizaba bastante mal el canal 7 –no tengo cable, ¿lo dije ya?- me puse a ver “Actualización…”, no recuerdo qué parte porque ya dije que la pasaron en varios tramos. Cualquiera que haya visto la entrevista recordará la doble impostura donde se paran entrevistador y entrevistado. Solanas le pregunta “General, ¿usted está de acuerdo con blablablabla”? (que es lo que propone la izquierda peronista interpretada por Pinito), y el General, viejovizcacha en su máxima expresión, responde con una sonrisa exultante “naturalmeeente, naturalmeeente”, y a continuación le corre el discurso al entrevistador, contínuamente desplaza lo que le dice, así sucede a lo largo de toda la peli. Y hasta parece que Solanas… ¡no se da cuenta!

Y Perón desplaza y corre al Pinito, porque es evidente que no le interesan -en sí- las boludeces y trivialidades que dice Pinito. Pero como sabe que la peli va a ser vista por miles de nuevos, viejos, y potenciales peronistas, dice con cuidado, con una sutileza deslumbrante en vista de los años transcurridos. Sabe que la peli va a ser vista y festejada por las nuevas generaciones peronistas, que va a ser analizada por los viejos veteranos peronistas, que va a ser diseccionada quirúrgicamente acaso por las dirigencias que en la Argentina invocan su nombre. Perón sabe, es viejovizcacha.

¿Cómo se llega entonces al Ejército Rojo?

Ahí vamos. En una de tantas, Solanas le formula una larga pregunta / afirmación / bajada de línea sobre la guerrilla, para que, claro, Perón diga que sí, que está de acuerdo con la guerra de guerrillas. “Naturalmeeente, naturalmeeente” dirá Perón, y a partir de allí se explayará sobre la cuestión corriéndolo al pinito, corriéndolos a los espectadores de la entrevista.

Perón habla de la 2ª Guerra Mundial, del frente oriental. Habla del Ejército Rojo. “¡Habla del Ejército Rojo!” Así dirán y -tal vez- habrán dicho algunos, interpretando que hablar del Ejército Rojo era un inequívoco guiño a los peronistas de izquierda.

Sí, habla del Ejército Rojo. Y lo que dice es de una extrema profundidad.

Claro que le parecen correctas las operaciones de guerrillas.

El Ejército Rojo –dice-, en el amplio y extendido frente que debió defender ante el avance de la Wehrmacht, utilizó de contínuo las operaciones de guerrillas. Perón diserta sólidamente al respecto porque –como todos sabemos- fue profesor de Historia Militar.

Las operaciones de guerrillas consistían en el accionar de fuerzas irregulares por detrás de las líneas del enemigo. Consistían en operaciones de sabotaje, hostigamiento y diversión en el territorio controlado por los alemanes. Apuntaban a la dispersión de las fuerzas enemigas, a causarles daños en el abastecimiento.

Las guerrillas del Ejército Rojo no eran el Ejército Rojo.

Las Guerrillas del Ejército Rojo eran fuerzas auxiliares (“formaciones especiales”) operando en un escenario secundario.

La fuerza principal del esfuerzo de guerra –defensiva- empeñado por los soviéticos era el Ejército Rojo, y su escenario principal era la extendida línea del frente que iba desde el Báltico hasta las estribaciones del Cáucaso.

La conducción estratégica del Ejército Rojo residía en el Kremlin, se continuaba en el PCUS, y llegaba hasta los comisariatos politicos integrados a las unidades militares regulares.

Las formaciones guerrilleras eran auxiliares, no eran la fuerza principal, no ejercían la conducción estrategica, no recaía sobre ellas las tareas militares del frente de guerra, ni la defensa de los principales objetivos estratégicos del avance alemán (Leningrado, Moscú, Volgogrado). El centro de gravedad de la gran batalla que libraron los soviéticos no estaba en el escenario de las operaciones de guerrilla.

Por sobre todo, no estaban destinadas a sustituir al Ejército Rojo en algún futuro, no eran el germen de alguna próxima nueva fuerza militar.

¡Y Perón hablaba del Ejército Rojo!

Ya sé, las categorían militares no tienen una correspondencia biunívoca con las categorías del análisis político; Perón, sin embargo, y lo sabemos, pensaba en ése registro.

Perón estaba hablando de política. De la política argentina.

Juro que cuando escuché ése pedazo de la entrevista me sentí iluminado por la superlativa sutileza y profundidad de Perón. Juro que me sentí impactado por la contundente claridad de la analogía, que no daba lugar a otra interpretación. Las correspondencias que pueden establecerse entre los elementos que aparecen en el ejemplo histórico y los actores políticos de la escena contemporánea a la entrevista son de una linealidad tan evidente, sólo posibles de formular por una genialidad política como Perón.

No quiero creer que soy el único en haberse apiolado de ello.

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Published in: on noviembre 12, 2009 at 2:40 pm  Comments (6)  
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6 comentariosDeja un comentario

  1. Es interesante tomar en consideración lo que hablo con Guardia de Hierro y Montoneros.
    A los primeros los invito a desistir de la lucha armada antes del 70, porque su tarea era doble.
    Infiltrase en los Sectores Medios, para captarlos, y formar cuadros para el trasvasamiento.
    Aprender a Administrar el Estado.
    Artemio, entro vía Guardia, por ejemplo.
    Con la M, según el pelado Perdía y el petiso Amorin; el Viejo les ofreció Bienestar Social.
    Embutir los fierros, y dedicarse a full a fortalecer las Organizaciones Populares durante 4 años.
    Haciendo el trabajo de construir la retaguardia en profundidad.
    Sustituir los fusiles por las frazadas, pero prefirieron los primeros; aunque 30 años mas tarde, 2000, descubrieron que el Viejo volvía a tener razón. ;-P
    Un abrazo

  2. ¿Me puedo hacer fan de la mazorca en facebook?

  3. Nata, la verdad que no sé, me tengo que poner a investigar cómo es el tema ése en el féisbu. Usted sabe? Acepto asesoramientos oficiosos…

  4. Manolo: hay que ver si a la vuelta de la historia no resulta que eran más duchos con los fierros que armando retaguardia….. ;P

    De los guardianes un piscui como yo naturalmente sabe muy muy poco. El trabajo de Alejandro Tarruella -seguro que con enormes limitaciones- es muy interesante, justamente porque quiebra la pretendida épica hegemónica que mi generación viene herdando.

    Abzo

  5. Lo de Guardia es otra asignatura pendiente que tenemos. Esperemos que sea un compañero el que se haga cargo, pasa que mi sectarismo me impide leer a un Lanuse relatando nuestra historia. En el caso de Montoneros entiendo que hay motivos objetivos que dificultan el tema. En el caso de Guardia creo que es resultado de la breve hegemonía Alfonsinista y su correlato renovador. En Tucumán, con el salvajismo de Bussi, no se cumple lo que expresó alguna vez Abel, hay muchos compañeros que fueron victima de la dictadura.

  6. Tremendo, no recordaba la analogía del Ejército Rojo.
    Seguro que Solanas pensó que era un aval a la revolución socialista vía foquismo y con conducción vanguardista ;P

    Tiro un link que puede ser complementario del tema:

    http://desiertodeideas.blogspot.com/2009/01/la-vara-que-se-quiebra-bajo-el-agua.html

    PS: La Mazorca se va para arriba!!!!!

    Abrazo


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