Después de la experiencia siniestra que tuvo el Compañero Juan Puthod, ya han aparecido los idiotas que, al igual que ocurrió con Gerez, empiezan a cacarear las imbecilidades más brutas sobre conspiraciones y escenificaciones. Es de no creer, como si alguien que vivió la experiencia de ser secuestrado y torturado pudiera siquiera concebir un simulacro de tal cosa con fines cualesquiera. La cosecha de imbéciles no acaba nunca.
En homenaje al Compañero, y sincera contribución al homenaje que venía caminando recuperamos del olvido estas líneas que transcribimos a continuación:
CONVOCATORIA
Convoco a los que todos los días
se levantan y salen a yugarla
por migajas que no alcanzan,
a que se rebelen.
Convoco a los que todos los días
vacilan en ir o no ir
al templo que envejece los corazones.
Convoco a los que caminan sin rumbo
en una tarde cualquiera,
buscando una razón.
Convoco a los pacíficos
que no están cumpliendo con su deber
a pesar de sus buenas intenciones.
Convoco a los que no comen lo suficiente
ni se abrigan lo necesario
y tienen sed torrencial.
Convoco a los pequeños de ambiciones
que dejan a los demás
ambicionar más de la cuenta.
Los convoco a dar vuelta el pulóver,
a pegarle al prepotente y a escupir en la cara
a los que no han sido convocados.
Los convoco a romper lo que no sirve,
a perpetrar los robos necesarios,
y a recuperar lo perdido.
Los convoco a cagarse en el miedo
y patear las puertas donde
encerrados están los condenados.
Los convoco a abrir las cárceles
a ventilar las tumbas y a levantar
las calaveras de los hermanos
heridos de muerte.
Los convoco a abrazarse en las plazas del país,
a escribir los muros,
y a fusilar a los fusiladores.
Los convoco a no atar nada,
sino a despedazar las cadenas.
Los convoco a agitar banderas y colores
y correr liberados por las calles
y por los campos húmedos de rocío.
Los convoco a ser sinceros,
a putear a los hijos de puta,
a desobedecer al tirano,
a amar sin límites y a odiar.
Y si, a ésa convocatoria
por impolítica no concurre nadie,
¡Mala leche!
Quedan entonces convocados
al entierro de la vida
del que tuvo ésta pésima idea.
Sí a ésta convocatoria vienen algunos,
pero no todos los convocados,
no importa,
en la próxima seremos más.
Y, si a ésta convocatoria,
vienen todos los convocados,
la cordura habrá invadido en Revolución
nuestro país para siempre.
Eduardo “Carlón” Pereyra Rossi



