Zafamos una vez más de las operaciones. Zafamos una vez más de los lobos y los lobbies pro ajuste. Zafamos de Melconián, de Blejer y de otros bichos. Zafamos de la tercerización de la gestión económica. Eso mismo, la resistencia a delegar -regalar- la gestión económica es uno de los principales hallazgos y méritos del actual proceso político.
Recordemos: recién en 2005 se fue Lavagna del Ministerio de Economía. Recién desde 2005 la conducción económica se alineó con la Conducción Política.
Zafamos de los ajustadores y enfriadores de la economía. Zafamos de los recesivos vocacionales.
Los que aconsejaban al gobierno nacional que se suicidara implementando políticas contractivas se mandaron a guardar.
Lousteau no se fue por la torpe formulita de las retenciones móviles. Se fue por querer hacer un juego propio, por hacerse vocero de los ajustadores. De funcionario de una gestión pasó a ser funcional a intereses ajenos. Por eso se fue.
Enhorabuena.
A la Sociedad Popular no le caía mal el muchacho. Joven, con trecho por delante, con hambre de gloria, y estómago para deglutir los sinsabores -insoslayables- de ser ejecutor de una política que él no construyó, parecía aportar saber técnico y vocación innovadora. Podría haber sido un buen oficial de línea, pero se la creyó y quiso disputar un lugar en el Estado Mayor. Gran error. La jerarquía no se disputa. A los jefes se los persuade, con paciencia si es que se cree tener una razón valedera, con humildad porque la responsabilidad por el todo les cabe a los superiores.
Cuándo los economistas caerán en la cuenta de que no son iluminados?
Pueden aportar mucho, avanzar en el terreno de las ideas y propuestas, señalar orientaciones. Pero no conducir. La conducción es política. Cuando conducen los “Consejos de los Sabios”, se ha visto, vamos al desastre.
Mientras tanto los liberales -progresistas y de los otros- creen seguir descontando el tiempo para el zarpazo.
La nueva conducción partidaria es una garantía de estabilidad. Amplía -de hecho- el dispositivo.
Qué miopes que son los progresistas “críticos” del actual proceso!
Quieren aplaudir los goles propios, pero cuando la cancha se embarra y la barra contraria amenaza en la salida quieren estar en casita viéndola por tele. No están dispuestos a aguantar los trapos. No les gusta el PJ, lo ven como un desvío (de qué???). Quieren que se ensucien otros, ellos no. También se creen iluminados, los auténticos, los puros, la conciencia moral del proceso político.
Creen que si la estantería se cae van a poder conformar una continuidad “progresista”, es decir, sin intendentes conurbanos, sin gremios moyanistas, sin D’Elía, sin Organizaciones Sociales de anclaje territorial, sin Bloques de Diputados encuadrados. Aún creen que se puede construir poder de la nada y en el aire, que la pureza de las convicciones y la posesión de la verdad es suficiente para que la realidad se acomode a los deseos.
Hay que montar una fábrica de persuasión, necesitamos toneladas de ella.
Por ahora zafamos.




Ojalà pronto zafemos del matromonio K. Saludos.